¡Gracias error!

En ocasiones tenemos buenos propósitos que finalmente no llevamos a cabo.  ¿Qué nos impide conseguirlos? 

A veces dejamos que pensamientos negativos propios o del entorno frenen nuestras ganas e ilusión. Otras es nuestra búsqueda de la perfección o el miedo a comenter errores lo que nos lleva a renunciar. 

Pero, ¿qué significa “perfección”? ¿Cuál es la referencia? ¿Quién nos exige hoy ser perfectos? ¿Qué peaje estamos pagando por alcanzar esa perfección? ¿Para qué queremos ser perfectos?

A diario actuamos de forma automática sin parar a pensar de dónde nace esta forma de comportarnos. Tomando como referencia la teoría de Análisis Transaccional de Eric Berne, nuestra conducta está influenciada en gran parte por la educación que hemos recibido. Nuestros progenitores nos han transmitido ciertas creencias (mandatos), que pueden estar teniendo un efecto limitador en algunos aspectos de nuestras vidas. Por ejemplo, sabiendo que la vida es difícil, nos decían " fuerte. Cuando de niños llorábamos, nos enfadábamos, sentiamos miedo o tristeza, nos decían "¡No llores! ¡No te enfades! ¡Tener miedo no sirve para nada! ". Aprendimos bien, porque a día de hoy relacionamos expresar una emoción con debilidad o vulnerabilidad, cuando en realidad hacerlo nos hace humanos. Por supuesto es importante aprender a gestionar las emociones, a elegir el momento, lugar y forma para expresarlas, en vez de reprimirlas o reventar.

Otro mandato es “Sé perfecto”, acompañado de mensajes como "¡No te equivoques! ¿Qué has hecho mal? ¡Tienes que ser el mejor!, ¡Mira qué bien lo hace fulanito!". ¿Os suenan? Las consecuencias de este mandato son que vivimos el error como algo horrible y no nos permitimos sentirnos únicos e insutitibles.

¿Qué significan las palabras "error", “equivocación” y/o “fracaso? ¿Son un hecho o un juicio? En mi opinión lo que hacemos cada día es tomar decisiones con la información que tenemos en ese momento. Es sólo cuando pasa el tiempo y obtenemos nueva información, cuando juzgamos que fue un error. ¿Conocémos a alguien que cada mañana se levante y diga "¡Voy a equivocarme!"? Por otro lado, ¿no son las situaciones que juzgamos como error las que mayores aprendizajes nos han proporcionado? 

Tenemos derecho a equivocarnos, a no ser perfectos. Y también tenemos la responsabilidad de aprender, de cuidarnos, de levantar el pie del acelerador, de poner el foco en lo que nos impulsa, no en lo que nos daña. ¡Qué cantidad de tiempo nos ahorraríamos si dejásemos de buscar la perfección, de compararnos con los demás, de castigarnos por cometer un error! ¿No es está nuestra mayor responsabilidad en esta vida?

Buscar lo “perfecto” daña la autoestima, nos lleva a la frustración, ya que es un objetivo inalcanzable. Nos consume tiempo y vida. Por lo tanto, ¿queremos hacer las cosas bien o perfectas? ¿Qué va a ser diferente si a partir de hoy damos las gracias a los "errores"? Hacerlo tendría además un impacto positivo en las futuras generaciones.

¿Qué nos puede ayudar a cambiar? 

  • Os invito a pensar en un momento concreto donde vuestra fuerza de voluntad fue importante para alcanzar un objetivo. ¿Lo tenéis?
  • Ahora otro donde la determinación y perseverancia os llevó al éxito. ¿Ya está?
  • Por último un momento de risas y sentido del humor que os despierte una sonrisa al recordarlo. ¿Listo?

¿Qué sentís al pensar en ello?

Estas cualidades están en nosotros. Tenerlas presente y potenciarlas para cambiar hábitos es nuestra responsabilidad. ¿A qué esperamos entonces para decir "¡Gracias error! ¡Bienvenido aprendizaje!"? ¿Qué más necesitamos para sentirnos orgullosos de nosotros mismos, sin comparaciones y llenos de aprendizajes?

Os invito a ser perfectos imperfectos. ¡Mucho éxito!

por María del Mar Hidalgo de Cisneros

ADRACOACH

María del Mar Hidalgo de Cisneros Wilckens

info@adracoach.com · 699935409

Aviso de Cookies

Método SELF®

Método SELF® es un exclusivo programa creado para hombres y mujeres de más de 40 años que quieren cuidar su YO, su SELF, aprender cómo afrontar el día a día con energía renovada.