EL ARTE DE LIDERAR

Cada día me pregunto qué nos falta para dar pasos firmes hacia una situación de confianza entre las personas. Mi respuesta es “liderazgo”. Entonces me pregunto: ¿Un buen líder nace o se hace?

Para mi “liderar” es un arte, una forma de estar en el mundo, de observar y sentir lo que sucede a nuestro alrededor. Creo que hay personas que nacen con una mayor predisposición a desarrollar esta capacidad. También creo que podemos aprender si estamos dispuestos a desaprender hábitos y asumir responsabilidad sobre nosotros mismos.

La clave es darnos cuenta que necesitamos “liderarnos a nosotros mismos primero, antes de liderar a los demás”. Cuando escuchamos nuestros propios sentimientos, pensamientos y necesidades, sabemos cómo escuchar y acompañar de forma más eficiente a los demás. Y ¿qué significa ser un buen líder? Para mi lidera quien …........

  • Abre posibilidades de crecimiento
  • Actúa en base a lo que siente y piensa
  • Comunica en la forma, momento y lugar adecuado
  • Confía en sí mismo
  • Da reconocimiento
  • Declara “no sé” permitiéndose seguir aprendiendo
  • Delega
  • Escucha y pregunta (El poder de la escucha - articulo 16 de enero de 2013)
  • Genera sentimientos de pertenencia
  • Innova, crea, transforma
  • Marca objetivos
  • Piensa en grande, actúa en pequeño
  • Potencia el talento
  • Predica con el ejemplo
  • Respeta la diferencia, al otro como legítimo otro
  • Reconoce sus errores y aprende de ellos
  • Sabe pedir perdón, perdonar y perdonarse
  • Permite que las personas a su alrededor “brillen”
  • Toma decisiones
  • Une inteligencia, voluntad y credibilidad

Parece complicado, pero ¿sabéis qué necesitamos para conseguirlo?

Flexibilidad antes los cambios. Perseverancia ante los obstáculos. Humildad para reconocer las equivocaciones. Coraje para afrontar nuevos retos. Sabiduría para reconocer las áreas de mejora. Generosidad para compartir los conocimientos. Sentido del humor para resolver conflictos. Paciencia para conseguir acuerdos. Agradecimiento propio y ajeno. Darnos cuenta que cada persona es un ser único, auténtico e irrepetible, y por lo tanto ¿para qué compararnos?

Os invito a reflexionar sobre los beneficios de actuar en base a estos principios. ¿Qué nos impide ser esos líderes que siempre hemos deseado tener a nuestro lado? ¿Para qué copiar patrones de liderazgo que rechazamos? ¿Cómo va a influir lo que hagamos en nuestro entorno profesional y personal?

Cada persona encontrará sus propias respuestas. Sólo os ánimo a escucharlas y actuar en consecuencia. La buena noticias es que cada segundo tenemos una nueva oportunidad de hacer las cosas diferentes. ¿Para qué desaprovecharla?

¡Mucho éxito!

por María del Mar Hidalgo de Cisneros